Ando liado solucionando una herencia de un señor que murió hace unos años. Sólamente tenía en propiedad una parcela, para ser exactos, una mitad indivisa de la parcela urbana. Tuve que contactar con ellos por que acumulaban una fuerte deuda con una Entidad Urbanística de la que, cosas del destino, soy vocal.
La familia estaba “un poco” desagregada (por decir algo). Existen varias partes, por un lado:
- Una sobrina del señor, que posee directamente una mitad indivisa, es decir el 50% de la finca.
- La mujer del señor, a la que desheredó al morir, y en su lugar dejó como heredera a otra persona, su entonces pareja.
- Los hijos de este señor.
El panorama que me encontré la primera vez que nos reunimos fue que la familia no quiere tener nada que ver con la amante. Ni siquiera saben dónde vive, ni si vive aún. Por supuesto, cuando les hablas de “lo que se debe”, ni se quieren hacer cargo ni les interesa. Como era de esperar, tras exponer la deuda acumulada y hacer tres simples números, la sobrina renunció ante Notario a su propiedad de la mitad indivisa de la parcela, en favor, bien de la Entidad Urbanística, o bien de otra persona que se hiciera cargo de las deudas. De esta forma se asegura que la Entidad no va a ir contra sus bienes para reclamarle la deuda mientras que tratase de vender la parcela, que por otro lado es difícil de vender en esta situación.
Ahora queda el otro 50% de la parcela. Ésta es mas complicada, por que no se hizo la herencia en su momento (no estaba “el horno” como para hacerla en aquella desagradable situación, según me hicieron saber). Esta mitad indivisa de la parcela sigue inscrita a nombre del difunto. Sus hijos, que son aplicados y han hecho cuentas, aseguran que van a renunciar a los derechos que les toque. Luego hasta aquí bien.
El problema llega cuando llamas a una señora, supuesta amante de un difunto que feneció hace años, le cuentas que su querido le dejó una parte de su herencia, que sólo consta de un terreno, y que tiene años de deudas acumuladas. Y lo primero que te dice es: “la familia de mi ex se portó muy mal conmigo”. Entiendes sus problemas y le expones los tuyos, que son los de la Entidad que representas. Y asumes su promesa de hablar contigo personalmente y de ir a ver el terreno in situ, para poder reunirte con ella y llegar a una solución. De esto ya hace mas de un año, y esta señora no viene por aquí.
Soluciónes posibles:
- Negociar con las partes para que admitan la herencia y paguen la deuda acumulada. Ésta, como implica poner dinero, evidentemente no la han aceptado. Y es la que me gustaría a mí.
- Ir a juicio contra el difunto. Nunca me imaginé que la Ley española permitiese eso, pero es así. Reclamaremos las deudas, se repartirá la herencia, serán propietarios de su 50% de la parcela dividida en el % que le corresponda a cada uno de los herederos, pagarán su deuda (si quieren, claro), y se acabó.
- Nos quedamos con el 50% de la parcela, y vamos a juicio para subastar el otro 50% al mejor postor por la deuda acumulada, de la que nos haremos cargo. Es la solución que seguramente apliquemos.
Saludos!
Fran.
Me llamo Fran Díaz. Fernando Alonso todavía no pilotaba cuando me sacaron esta foto en Mónaco, en el lugar de la parrilla que esa misma mañana había ocupado Michael Schumacher. Si quieres saber mas acerca de mí, puedes verlo en
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1 400 urbanizaciones en terrenos no urbanizables | Propietarios de terrenos: el blog. // Jun 26, 2008 a las 9:33 am
[…] empieza a argumentar que sí que hay muchos propietarios de terrenos en España. Y que los que hay, ni son todos ricos ni constituyen un cartel. Pues va a ser que […]
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